Cuidado con el desencanto popular

 

Mouris Salloum George*

El nuevo acuerdo USMCA deja más preguntas que respuestas tranquilizantes.

 

Democracia de súbditos -la mexicana-, la gente del llano es convidada de piedra en los grandes despliegues informativos a sabor de los intereses económicos dominantes, a su vez tripulados por las agencias especulativas trasnacionales.

 

Desde las precampañas presidenciales, las calificadoras neoyorkinas mantuvieron como constante la incertidumbre económica en dos cuadrantes: Los resultados de la elección y el desenlace del TLCAN.

 

Esta semana, la conversión del TLCAN en USMCA mereció la aprobación de aquellas agencias. El mero anuncio se presentó en México en estos términos: Los mercados saludaron con beneplácito el nuevo arreglo trilateral.

 

El festín estuvo a cargo de los agentes de la burocracia estatal, aún sin tener claridad sobre los contenidos de dicho instrumento.

 

Bastaron 72 horas para que el optimismo se revirtiera: La Bolsa perdió mil 200 puntos en su IPC; el precio de la mezcla de crudo mexicana bajó casi dos dólares y el dólar se mantuvo por encima de los 19 pesos.

 

Por citar dato de expertos, todo movimiento en el precio del petróleo afecta la actividad macroeconómica en su conjunto, sobre todo en las economías periféricas; subordinadas, como la de México.

 

Indefensa la sociedad civil ante la  aplastante operación manipulativa de los medios, queda expuesta al desencanto al ver que su situación socioeconómica no varía, como tampoco cambia su percepción de inseguridad pública.

 

El fenómeno es social y políticamente peligroso, pues matizado  el entusiasmo por los resultados del 1 de julio, se está ya en la revisión, ajuste y reorientación de los compromisos de campaña.

 

Que ahora se asuma con juicioso realismo la magnitud de los retos por venir, no implica necesariamente que el ciudadano de a pie opte por su perpetua resignación.

 

Si de algo vale la memoria, recordar que, cuando De la Madrid asumió el poder, se habló de una economía de guerra que exigía “medidas dolorosas pero necesarias”. ¿Por qué no hablarle a los mexicanos con la verdad?

*Director General del Club de Periodistas de México, A.C.

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