Justicia en México, lujo sólo para poderosos

 

Mouris Salloum George*

En 1988, en el salón de plenos del Palacio Legislativo de San Lázaro, se escuchó al diputado priista, el constitucionalista don Antonio Martínez Báez, afirmar -al referirse a actos resolutivos del Colegio Electoral de calificación del resultado de los comicios presidenciales: Se consumó un golpe de Estado técnico.

 

En 1994-1995 se dictó el cese fulminante de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación:Se habló entonces de un golpe de Estado judicial.

 

En 1988 y 2006, los resultados de la elección presidencial fueron tipificados como vía fáctica a la usurpación del Poder ejecutivo federal.

 

Contra la propiedad social de la tierra y la soberanía energética

De 1992 a 2014, se dieron cambios fundamentales a la Constitución de 1917. Uno de ellos fue caracterizado como contrarreforma agraria. Otro, como contrarreforma petrolera. Se han sedimentado sus atroces consecuencias: Por el primero, se atenta contra la propiedad social de la tierra. Por el segundo, terminó por entregarse la soberanía energética.

 

Durante la larga noche del periodo neoliberal, cada 5 de febrero se reúne el grupo dominante en Querétaro: Hablan y hablan los representantes de los tres Poderes de la Unión y el de los gobiernos de los estados. Desde el llano, se perciben los discursos rituales como el dictado de sucesivas actas de defunción de la Carta fundamental del 17, primera de naturaleza social en el mundo. Tema para la nostalgia.

 

Lo que ocurre es que, con tantas reformas estructurales y transformadores, se nos exhibe un nuevo texto, revisado a sabor del Presidente en turno. Bajo sus páginas ha quedado sepultado el espíritu de los constituyentes de 1857 y 1917.

 

Poder Judicial: Tráfico de influencias, conflicto de intereses…

Desde que se reformó la Ley de leyes de los mexicanos, y la Suprema Corte de Justicia de la Nación fue instituida como Tribunal Constitucional, con carácter de ministro Presidente su titular participa en el acto anual conmemorativo del Congreso de Querétaro.

 

Particularmente en los últimos eventos del sexenio priista y el inicio de la cuarta transformación, la voz del Poder Judicial de la Federación ha sido la única visiblemente autocrítica de lo que ocurre en el interior del sistema de administración de Justicia.

 

El actual ministro Presidente de la Corte, Arturo Zaldivar, no espera efemérides para poner el dedo en la llaga.

 

Esta vez, el ministro Zaldívar apeló de nuevo a la reiteración, en defensa del Estadodemocratico de Derecho: La justicia en México es un privilegio de unos pocos. Un lujo al que sólo pueden acceder quienes disponen de recursos para hacerlo.

 

Los vicios en el sistema de justicia: clientelismo, redes de tráfico de influencias, nepotismo, conflicto de intereses y corrupción, dicho por el orador.

 

Rara avis: Hacer efectivo y eficaz el Código de Ética

De ello sigue que la corrupción del estadode Derecho-cuando la violación de las normas está de parte de los que detentan el poder- desemboca en la pérdida de la legitimidad misma del sistema.

 

En abono del ministro Zaldívar, vale recordar que no se queda en el discurso: Hasta dónde sus facultades alcanzan, ha procurado que el Código de Ética del PJF no sea bellas palabras, sino acciones correctivas. Vale.

*Director General del Club de Periodistas de México, A.C.

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