El profesor Martyn Poliakoff, que afirma no haber probado nunca la Coca-Cola, se propuso ver qué ocurría al introducir una lata de este refresco en nitrógeno líquido a 200 grados bajo cero.
DIÓXIDO DE CARBONO
La hipótesis del maestro planteaba que el dióxido de carbono de la bebida sería expulsado del recipiente.
Ello porque es insoluble en el hielo en el que se convertiría el líquido, provocando la fractura del bote.
El resultado te sorprenderá, algo parecido a un meteorito congelado.