Guerrero: Felipe sobrevive a una agresión de sicarios en donde mataron a su hijo y cuenta cómo lo hizo

zona acordonada

Era un martes cuando nos levantamos mi hijo y yo de nuestras camas para ir trabajar con mi entonces patrón en la ciudad de San Jerónimo, en Guerrero, en el año 2013. 

Desayuné con “Coco” (así le decían) , mi niño que me ayudaba a trabajar y que ya no quiso estudiar, unos huevitos estrellados con arroz que hizo mi esposa. Luego, nos dirigimos a una de las zonas más pobres de la ciudad para seguir trabajando en la construcción de un cuarto, en la azotea de la casa de mi jefe. Apenas había pasado una media hora desde que iniciamos labores, cuando escuchamos unos ruidos muy fuertes provenientes de la planta baja de la vivienda, como cohetones. Nos asustamos, pero seguimos en lo nuestro (haciendo la mezcla y mediciones). 

Después de unos instantes, 3 hombres llegaron a la azotea de la casa y empezaron a dispararnos con “cuernos de chivo” (metralletas AK-47), hiriendo de gravedad a “Coco” en la cabeza; se la destrozaron. Tras eso, me enardecí y me fui contra el trío de sicarios. A lo que los asesinos respondieron disparándome en el pecho varias veces, después caí y me hice el muerto. Los sicarios se creyeron mi treta y me dieron por muerto. Tras unos minutos, los sujetos armados se fueron de la vivienda; entonces me levanté y revisé a mi hijo, tenía destrozada la sien derecha, estaba muerto. Entonces empecé a gritar, lo abracé. Minutos después llegó una ambulancia con paramédicos, quienes confirmaron la muerte de “Coco”. 

 

Me volví alcohólico

 

Hasta la fecha, no encuentro justicia para mi pequeño. Tras la tragedia, me volví alcohólico. Sigo trabajando de albañil, pero ya no es lo mismo sin mi hijo; apenas tenía 16 años. Cada que llega la fecha de su muerte, yo y mi familia lo recordamos con algún evento, como comida o rezo.

También, una hija mía falleció; perdió la vida a causa de una caída por una barranca. Dicen que fueron los “chaneques” (seres mitológicos que- se cree- roban niños), pero yo no creo que hayan sido ellos quienes la mataron: han de haber sido delincuentes quienes la aventaron del barranco, por no dejarse robar. Yo creo que la mataron y que no se cayó y falleció por accidente, mi niña. Tenía 4 años cuando murió. 

 

Venganza, una tradición

 

Acá en el sur de México, se acostumbra vengarse de lo que nos hacen otras personas. Voy a vengar la muerte de mi hijo algún día. ¡Bien vengadito va estar mi “Coco” en el futuro! ¡Ya sé quiénes son sus asesinos! ¡Que se cuiden!
 

Aquí en México, la gente debe de cuidar a su familia, porque las cosas están muy mal en cuestión de Seguridad. La inseguridad, veo que hoy está peor que nunca en el país; cuiden a su familia- les digo a todos los que lean mi historia. 

Espero que algún día mejore la situación en la República, pero no creo que mejore. ¡Lo que sí sé es que por siempre voy extrañar a mi hijo “Coco” y a mi pequeña hija! 

Foto: Síntesis TV