¿Cómo cuidar tu rostro según tu edad?

 

El portal www.vogue.mx publicó un interesante texto donde enseña a cuidar nuestra piel según nuestra edad.

Dicho texto lleva el nombre de “¿Cómo cuidar tu rostro según tu edad?”. Aquí te dejamos el artículo íntegro:

Imagina esa sensación que experimentan las serpientes de cascabel al dejar mudar su piel cada temporada. Esta situación es provocada por el desarrollo natural del ofidio que atiende a su crecimiento. Una nueva piel, fresca, jugosa y libre de imperfecciones es mostrada orgullosamente tres veces cada temporada, un don de la naturaleza que ¿es posible en nosotros?

La conciencia en el cuidado y conocimiento de nuestra dermis, se ha guiado en mayor parte por los estatutos que atienden la piel femenina. Afortunadamente, desde hace más de una década, los laboratorios y los especialistas se han abocado al estudio integral de la tez masculina, arrojando datos que son de ayuda para afrontar los años en los que este órgano sufrirá impactos: pasando —aproximadamente— la segunda mitad de los 20, la madurez en los 30 y la prueba infalible a los 40.

 

La importancia de la piel va más allá de su belleza, estamos hablando del órgano más grande del cuerpo mismo que “cumple múltiples funciones: regulación térmica, barrera protectora al medio externo como parte del sistema inmunológico, equilibrio hidroelectrolítrico y también estético”, puntualiza el Dr. Ariel Domeniconi de la Universidad Nacional de Rosario en Argentina. Sin duda, hablamos de una materia compleja a consecuencia de las diversas tareas que desempeña, pero ¿cómo actúa conforme nuestra edad avanza? Diversos estudios afirman que uno de los primeros impactos que resentimos es la disminución del ácido hialurónico al comienzo de nuestra segunda década, siendo más alto después de los 25 años. “A los 30 los cambios aún no son tan importantes porque no existe marcada flacidez cutánea, no obstante, inicia a aparecer el aumento paulatino en la profundidad de los surcos naso geniano, líneas de la frente y arrugas en el contorno de los ojos”, explica Domeniconi.

 

Ahora bien, ¿existe una edad en la que tengamos que tener mayor atención en su cuidado? Aunque los cambios se encuentran íntimamente relacionados con la genética, la raza, el sexo, el medio ambiente y otros factores asociados al estilo de vida (tabaquismo, alcohol y nutrición, entre otros); es a los 30 años que “esta comienza gradual y paulatinamente su transformación, perdiendo su humedad habitual, los procesos metabólicos comienzan a declinar, se reduce su elasticidad y su barrera protectora comienza a debilitarse”, acuña el especialista argentino. Es así que una dermis cuidada y protegida con antelación, es más apta para resistir la llegada de la tercera década y mostrarse óptima con la evolución propia del individuo. Tanto el Dr. Domeniconi, como otros expertos, señalan a la exposición solar prolongada (desde una temprana edad) como el factor número uno del fotoenvejecimiento acelerado que provoca la pérdida de la tonicidad de las fibras elásticas de la piel. Otro de los factores que impactan en nuestra piel dependiendo de nuestra cronología, es el sistema endocrino, debido a que como explica el especialista, “las hormonas participan en el desarrollo y el funcionamiento normal de este órgano y sus anexos, como la hormona de crecimiento y andrógenos que modulan el grosor de la epidermis y secreción de cebo”. Es así que conforme maduramos, la piel se torna más frágil y corre el riesgo de lesiones, todo esto provocado por el adelgazamiento de la grasa que se encuentra debajo de la dermis impactando en su termorregulación e hidratación, sin soslayar que la disminución en la función de las glándulas sudoríparas (menos sudor) mantengan menos fresco al cuerpo.

 

¡Tranquilo! No todo está perdido, ya que como explica el Dr. Dominiconi a Vogueexisten tratamientos preventivos y los de carácter reparador para actuar ante estos temibles impactos a tu piel. Para el primer supuesto, él recomienda: “evitar la exposición prolongada al sol, utilizar protección solar (bloqueador solar diario 30SPF o más), hidratación adecuada, consumo de frutas y verduras con antioxidantes y micronutrientes para neutralizar radicales libres”. En el rubro de tratamientos reparadores, enumera las terapias de relleno con ácido hialurónico, toxina botulínica y, uno de los tratamientos más innovadores en el mercado, la mesoterapia a base de vitamina y oligoelementos; siendo la utilización de hilos tensores una de las técnicas de lifting biológico no quirúrgico con mayor avance en la última década que, además de estimular la producción de colágeno y elastina, ataca la flacidez eficazmente. Es así, que la posibilidad de experimentar esa sensación de una segunda piel (renovada y fresca) a cualquier edad deja de ser un simple anhelo masculino.

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